En casa, Padres

Cómo explicar la muerte de un ser querido a los niños

Cómo explicar la muerte de un ser querido a los niños. Muchos padres, se habrán preguntado alguna vez como hacerlo, ante la muerte de un ser querido, familiar, amigo cercano. La muerte es una parte más de la vida e inevitable, que convive con nosotros cada día.

Cuando un padre o una madre se encuentra en la situación de tener que explicar lo que es la muerte siempre surgen dudas sobre hasta dónde hay que contar, como contarlo. Las angustias por si el niño podrá aguantar el dolor…
Vamos a dar algunos consejos que pueden ayudar en situaciones tan delicadas y difíciles de gestionar para todos y todas.

tristeza

Decir siempre la verdad

No intentemos ocultar la verdad de lo que está pasando. Tenemos que explicarle al niño lo que pasa con palabras que él entienda pero sin mentirle o minimizarle la situación. Podemos trasmitirle que “se ha muerto y ya no lo veremos más”. Es importante que el niño sepa la realidad, que pueda entender que son momentos difíciles y la pena y la tristeza ante la situación de que ya no se volverá a ver a esa persona nunca más, es parte de la vida.

Facilitar expresar las emociones y sentimientos

Como adultos intentamos, muchas veces, ocultar o minimizar las emociones o sentimientos de tristeza, pena, rabia… cuando estamos delante de niños. Es un error. Los niños captan, perciben lo que pasa a su alrededor y no hay nada más incoherente que aparentar algo que no es. Si los adultos están tristes han de poder expresar, comunicar, compartir lo que sienten, libremente. Si no hacemos llegar mensaje contradictorios cómo: “ si papa y mama no hablan ni dicen anda del tema es porqué debe ser malo hablar de ello, yo tampoco pudo hablarlo”

Dar un mensaje claro

Ante situaciones como la muerte de un ser querido, es importante  a parte de decir la verdad, hacerlo de forma clara y concisa. Debemos poder explicar lo que ha pasado utilizando un lenguaje acorde a la edad del niño y tomarse el tiempo necesario para que lo pueda entender y expresar lo que sienta. Dependiendo de la edad y el contexto, quizás hay que obviar ciertos detalles o informaciones, pero siempre hay que hablar claro. Los niños acabaran agradeciendo la sinceridad del adulto. Si entramos en vaguedades, solo acabaremos confundiendo al niño y a sus emociones y sentimientos.

Mostrar al niño como gestionar las emociones “incómodas”

Hablar de la muerte es, en muchas ocasiones, un tema tabú en nuestra sociedad. Es determinante pues, enseñar a gestionar las emociones con las que nos resulta incomodo convivir. La tristeza, la pena, rabia… son emociones difíciles de gestionar y tolerar pero poder ayudar a los niños a entenderlas, gestionarlas, expresarlas, es uno de los aprendizajes más importantes que les podemos ofrecer. Si un niño experimenta rabia y tristeza… por la pérdida de un ser querido, es muy importante que lo pueda expresar y contar a un adulto que le ayude a diferenciar emociones, sentimientos y poder convivir con ellas en momentos dolorosos de la vida.

Poderse despedir

No debemos ocultar ni apartar a los niños de las ceremonias o despedidas que se hagan al moribundo o difunto. El niño tiene el mismo derecho a despedirse de la persona fallecida como cualquier otro. Pensar que si le evitamos todo el proceso, es menos doloroso, es una equivocación. El niño entiende que no forma parte del círculo de personas que querían al fallecido y que no se le tiene en cuenta. El niño debe poder vivir el proceso de despedida y decirle adiós a la persona querida que ya no verá nunca más. Este punto es muy importante a la hora de tener un proceso de duelo más sano y reparador.

En la adolescencia

En la adolescencia es muy importante que en un proceso de duelo, los chicos puedan explicarse y abrirse. Debemos ofrecerles espacios para que lo puedan hacer, sin presionar, sin pretender que hagan cosas que ellos no quieren. Debemos respetar su dolor y ofrecerles apoyo y escucha. El adolescente es más consciente de la situación y no debemos tratarlo como a un niño intentando protegerlo. Se abrirá con sus iguales o con los adultos cuando sienta la confianza para hacerlo.

 

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